Reputación

Llorente“212” me dijo el taxista apenas subí al taxi. “¿Cómo?”, inquirí. “212 de Carolina Herrera, el perfume que llevás puesto”. El guiño estaba implícito: me elogiaba el gusto y al mismo tiempo se mandaba la parte. Los supuestos que hacen posible ese diálogo insólito son el contenido de la reputación de marca.

El domingo 31 de marzo Raquel San Martín publicó una nota sobre mi actual producción científica en la sección “Ideas en marcha” del suplemento “Enfoques” del diario La Nación. Un montón de conocidos me dijeron que la leyeron, sobre todo aquellos que no son del campo académico: familiares, vecinos, mi profe de inglés y ¡hasta alumnos de la licenciatura! (que ya pertenecen a una generación que nunca compró el diario, por mucho que estudien comunicación, y no por eso están desinformados, como creen los visitantes digitales). Nota: un alumno de la nueva camada de la Maestría en Gestión de Contenidos de la Austral me puso al tanto de la sustitución del par nativos vs inmigrantes digitales, de Marc Prensky, por el par residentes vs visitantes, de David White. Como en Internet, los roles de emisor y receptor son intercambiables en mi clase. Luego colgué la nota en Facebook (no tengo alumnos de grado entre mis amigos de FB) y recibí cientos de felicitaciones. La más divertida, la de una amiga polaca que vive en Estados Unidos y no habla español, así que me felicitó sin saber por qué.

Reflexión pertinente. Aunque se lean más en la versión on line y por las redes sociales que en papel, las notas se leen (o se dejan de leer) porque fueron publicadas por La Nación. El publicar en La Nación, o ser entrevistado por ese diario, colabora al prestigio del intelectual que quiere ampliar su círculo de influencia del estrecho circuito académico a la esfera pública, por donde de verdad circulan los discurso que interpelan a la sociedad. Eso también es reputación de marca. El diario podrá crear valor con la amplia difusión de sus piezas por los nuevos medios y por las redes sociales, debida a que llevan la firma de La Nación, si encuentra su modelo de negocio en Internet y si su reputación no sucumbe en la guerra contra el Gobierno en que está trabada.

De reputación se habló en la presentación del libro de Antonio Llorente que realizaron el IAE y la EPC el jueves 11. Pablo Abiad, director de Llorente & Cuenca de Buenos Aires presentó al autor. Luciano Elizalde, Director de la Maestría en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones de la Universidad Austral, enmarcó el libro desde una perspectiva académica, que enfoca los mecanismos de reputación en la comunicación personal, mucho más que en la pública. Dijo: “Los medios de Comunicación más importantes que tienen hoy las organizaciones son las personas”, “La fuente del liderazgo son los mensajes”, “Hay mecanismos emocionales, no sólo morales y técnicos, en la reputación”, “Los proyectos políticos se construyen a partir de las personas. Y eso pasa de la política a las corporaciones”. Como se ve, Twitter me sirvió de libreta de apuntes.

Luego Javier Silva, profesor de Marketing del IAE, entrevistó al socio fundador de Llorente & Cuenca. Su libro: Reputación y liderazgo, se puede bajar acá.”La reputación no nos pertenece”, afirmó José Antonio Llorente. En sus respuestas se detuvo especialmente en la reputación en el mundo digital. “Un mundo de redes sociales es transparente y deja al descubierto virtudes y defectos de los líderes”, “Más que crisis de liderazgo lo que hoy sucede es que los líderes están más expuestos. Se necesita más capacidad de conectar con la gente”, “El mundo de los valores intangibles ya es un valor tangible en las compañías”, “Los productos se hacen servicios, el éxito de una empresa puede no venir de la promesa de valor de sus productos”, “En un mundo transparente hay que operar con la verdad”, “El mundo on líne es transparente y permite la medición objetiva. Podría haber un acuerdo de cómo medir la reputación on líne”.

En fin, hay que seguir hablando de reputación. Nos falta completar su cartografía, ver cómo circula, y quienes la hacen circular, sobre todo en un contexto -como el de nuestro país- en el que toda persona pública, toda institución, tiene el campo minado. De transmedia hablamos un rato en la primera clase de Discursos y Audiencias de la MGC, de ahí la conversación suscitada con los alumnos. Va un texto mío sobre el tema, escrito para la página de la EPC. Más de cincuenta profesionales de perfiles notables comenzaron el viernes las maestrías en comunicación de la Austral: tal vez eso también empiece a ser reputación.

[En la foto, de izq a der: Luciano Elizalde (EPC), Javier Silva (IAE), Yo, Antonio Llorente, Pablo Abiad (Llorente & Cuenca) y Guillermo Nanni (IAE)]

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Una respuesta a Reputación

  1. Patricia Nigro dijo:

    Qué bien escribís, Damián.

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