Temas para futuros blogs

Leí casi todo Bioy Casares hace como 23 años, para presentarme a un concurso de Jefe de Trabajos Prácticos de las cátedras de Literatura Argentina de Pedro Barcia en la Universidad Nacional de La Plata. Pero ahora no puedo encontrar unas páginas de una novela en las que Bioy esboza estupendos argumentos para otras novelas, que no desarrolla después. Como quien siembra ideas en escritores novatos. Una destreza que aprendió de Borges, sin duda, maestro en el arte de comentar tramas de libros inexistentes. Ejemplo genial de ese truco es su cuento: “Examen de la obra de Herbert Quain”, que profetiza, de paso, el hipertexto y la narrativa no lineal.

Siempre estoy usando la tecnología y la interface anterior. Y, así, resistiendo en la anteúltima práctica, escribo extenso en mi blog siendo consumidor de Twitter y de RSS. No es que no me salga escribir corto. Pero pongo en cada sentencia para Twitter la misma preocupación que para escribir una entrada en mi blog. No way.

Entonces, se me ocurrió ensayar la inclusión de unas especies de tuits dentro de este post de Comprensión Discursiva. Estos cuasi-tuits versan todos sobre posibles temas para blogs que no pienso abrir. A lo Bioy ofrezco esos temas a quien los quiera desarrollar.

Tengo un amigo que tiene el “tic” de contarme los finales de las películas que no he visto. No lo hace a propósito (no sería amigo), sino que recuerda las películas por el final, y para compartirlas, no se le ocurre mejor cosa que preguntar: “¿es esa en que el chico al final muere de cáncer?”. El otro día, en una reunión de cátedra, avancé peligrosamente sobre el desenlace de una novela maravillosa que leí este verano: La elegancia del erizo. Se trata de un relato a dos voces: de un lado, de Paloma, una niña de 12 años, superdotada aunque lo disimula, que vive en una residencia burguesa con sus padres y hermana frívolos y ha resuelto suicidarse cuando cumpla trece, y de otro lado, de Renée, la portera del edificio, voraz lectora, que disimula su cultura para proteger su libertad tras la percepción esterotipada de los banales propietarios. Un encantador personaje japonés, reúne a estas almas impares. La autora, Muriel Barbery, es filósofa y sozona el relato con las elucubraciones de las protagonistas. Llegué a la novela porque vi antes la película: “El encanto del erizo” (L’hérisson,  Achache, 2010), algo distinta, pero fascinante también. Bueno, en la reunión de cátedra se me escapó un dato fundamental, y una colega me espetó, visiblemente molesta: “siempre hacés lo mismo”. De verdad que no sabía que compartía el vicio de mi amigo. Aunque no es la primera vez que me acusan. En general tengo mala memoria para las tramas y buena para la estructura de las películas. Y yo creo que cuando digo cosas como “al final todo es distinto de lo que parece” o “los últimos diez minutos le dan una clave autorreferencial a toda la película”, no estoy contando gran cosa, pero parece que sí. Los yankis llaman spoiler a esta fea costumbre y tachan los comentarios que adelantan plots importantes en los sitios de cine, como en el IMdB.

Entonces, mi primera oferta es un blog que se puede llamar “Finales de películas” y se concentre en contar detalladamente desenlaces de películas nuevas. Estoy seguro de que hay un público pare este blog: personas a las que les gusta conocer el final (son las mismas que apenas empezada la novela corren hacia las últimas páginas), personas que detestan las de final triste o que quieren saber si pueden invitar a verla a un anciano o a un niño.

Así como he hablado de demás últimamente, también he tenido la suerte, un par de veces, de acertar con la palabra que mi interlocutor estaba buscando. Es falso aquello de que es mejor el silencio que la palabra. A la palabra justa, no hay con qué darle. Palabras para consolar, animar, enseñar, agradecer, rezar. Creo que en mi vida he buscado poco más que la palabra oportuna. Porque la ética del léxico es el kairós. “Te doy mi palabra” se llamaría el blog interactivo en el que los lectores dejarían sus vacilaciones y el autor, diccionarios, google o reserva personal mediante, ofrecería esa palabra que al leerse nos hace exclamar: “¡ésta era!”. Letras de canciones, cartas de amor o brindis se verían beneficiados por los consejos del dador de palabras, quien, a su vez, se vería recompensado por estar haciendo algo enteramente bueno y al servicio de la felicidad ajena (salvo que el lector quisiera una palabra justa para hacer el mal, pero ese maquiavelismo al revés sería cosa de él). Leí que Tolstoi suspendía la escritura y se iba a caminar ratos largos hasta dar con la palabra faltante, Esther Cross dijo en mi facultad que ella era capaz de escribir una página para justificar la presencia de una palabra amada, un amigo -que ya falleció- recibió un premio con elogios del jurado a su riqueza léxica, por una novela en la que buscó en el diccionario al azar la palabra con la que iba a comenzar cada página.

El tercer blog es más complicado. Estoy convencido de que las mujeres están mejor dotadas para la comunicación y para las profesiones de la comunicación, porque han evolucionado mucho más que los hombres en capacidades centrales en la era de la comunicación, tales como la competencia para la conversación, para la relación, para pensar en términos de redes, etc. El blog se podría llamar provocativamente “Persiguiendo mujeres” y consistiría en un reportorio de pequeñas piezas maestras de la comunicación femenina en la vida cotidiana, registradas con el detalle de un etnólogo. Cualquier gesto, escrito mínimo, risa, anécdota, accesorio, vestimenta, movimiento, mail, facebook, tuit, que pruebe el genio femenino debería ir a parar a ese blog, para enseñanza de hombres y de otras mujeres.

Estas son, por ahora, mis ofertas. Quien quiera adueñarse de la idea, enriquecerla,  transformarla o refutarla, será muy bien recibido.

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3 respuestas a Temas para futuros blogs

  1. Patricia Nigro dijo:

    ¡Qué bien que escribís, Damián! Y me encanta la idea del tercer blog.
    Patricia

  2. Chapeau, Dr.!
    Cariños
    Dietris

  3. Beta dijo:

    Me gusta, en un ataque de obviedad, el tercer blog. Más me gusta leerte, a aveces me olvido que estás acá. Hacé más autobombo, por favor!

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